La
programación curricular se fundamenta en la valorización
del juego,
el conocimiento
del
ambiente y de los aprendizajes
instrumentales que
tienen siempre una modalidad
lúdica
como esquema de adquisición.
Se privilegia una concepción
constructivista del conocimiento, la importancia
de la interacción con
los otros, el carácter fundante de la actividad
para el
aprendizaje del sujeto y la necesidad de la
intervención del docente
como mediador que posibilita
la aprobación de los contenidos.